Puercoespín
Microrrelato

Puercoespín

13 de abril, 2025 2 min de lectura
22 0 0

Llego a buscar mis cosas a su casa. Ha pasado suficiente tiempo para reunir fuerzas y aparecerme por donde alguna vez transitamos con holgura. Hace semanas que no sé de él. Fiel a mi estilo, desaparecí entre sollozos convulsos; sumida en amaneceres amargos que aún reprochan lo irremediable.

En un acto de locura decidí dejarle un guante y la mitad de mi cabello cortado en una trenza. Soy yo quien se convirtió en souvenir ahora. Sentí que era como dejarle una parte de mí, orgánica, donde alguna vez hubo vida, como lo estuvimos ambos durante nuestro tiempo juntos.

Toco la puerta. Nadie responde. Utilizo la copia de la llave que aún conservo. Entro y huele a encerrado. Lo llamo pero no hay contesta. Busco por cada rincón de la casa pero solo encuentro telarañas y pilas de loza sin lavar. Todo está deshecho.

Voy a la casita de atrás para buscar una escoba y cuando entro, lo veo colgando de una viga junto al trozo inerte de aquella trenza. Hay una nota que dice: «Le dejé comida al puercoespín para 7 días, ojalá me encuentres antes».

Compartir:

Comentarios (0)

Sé el primero en comentar este relato.