Adela (por J.J. Rivas)
Relato poético / Prosa lírica

Adela (por J.J. Rivas)

4 de diciembre, 2023 5 min de lectura
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Adela buscaba estrellas le brillaran desde lo profundo de sus entrañas. Yo solo era un perro triste buscando esperanza. El amor se trata de cariño, no de ilusión. Adela piensa parecido pero nos forzamos a creer. Un día conocimos a María Braun y luego huyó en la madrugada, manchando mi pecho con sangre desde su dedo. Semanas después la llevé a ver las estrellas pero una poderosa luna nos dejó mirando el fuego con decepción, me dijo que era algo así como el señor de las fogatas mientras lo atizaba.

Huimos hacia el mar, nos lanzamos a flotar desde las alturas y en un bar me pidió que le dejara flores cuando muriera. Yo casi muero de pena de solo imaginarlo. "But underneath she's a broken girl." Y yo también, corazón, a girl. Siempre que mi corazón está en flor por alguien pienso en qué pasaría conmigo si mi amor muere, esa era nuestra conexión. Adela quería que yo dedicara mi vida a escribir poemas, yo solo podía escribir lamentos o cantar con mucha rabia.

Seguimos buscando las estrellas, intentamos escabullirnos en las profundidades de una fiesta en un lupanar abandonado. Tuvimos apenas unas chispas de la carne y fue muy tarde para recuperar el tiempo perdido de vuelta a casa, al menos guardé un bonito recuerdo de nuestro atrevimiento.

Muchas veces morí de pena porque Adela soñaba con hermosos flamencos galácticos que ni pudimos encontrar, el tiempo solo hizo marchitar mi casa, mi cuerpo, nuestro intento. Buscamos en el bosque y nos fue mejor, dijo que sintió una compañía que nunca antes le había dado, deliramos y buceamos frente al televisor. Me costó entender que no se trataba del lugar, sino del confort de vivir apartados del tiempo.

Cómo no amarla, si todo lo que hace Adela es hermoso, siempre abre las cortinas hacia Arcadia: En ella conviven la inocencia y la muerte, la ternura de un sueño eterno y la sagacidad de una gran inteligencia de niña.

Pero esperamos algo que nunca llegaba. Estuvimos perdidos en un tiempo en el que creíamos solo en las llagas. Un día Adela me preguntó si aceptaría que fuera más feliz con otra persona, yo le dije que evidentemente que sí. Ella se conmovió, aunque para mí era obvio, siempre le había dicho que se merecía lo mejor. «He'll never get you, / He will never understand / He'll never get you, you can find a better man.»

A los días Adela se fue a buscar a quien la haría más feliz. Tuve rabia, pero repetí que se merecía lo mejor: un mar de flamencos que bailen en su cabello galáctico, luces de neón en el mar con formas de dendrobium que combinen con su vestido, un poco de paz para su corazón, ángeles en forma de cipselas que flotan cuando le declaras su amor. Ese fue el pequeño hilo rojo que quedó entre nosotros, una nomeolvides que le dejé sin querer en el jardín de su pelo.

Así fue como la primavera se impuso sobre la muerte, y mediante sus brisas trajo el anuncio sutil, la comunicación silenciosa de la añoranza. Dejé de preocuparme por un momento del futuro, así me deshice del enojo y el olvido. Supe que mi alma crece con Adela, con el tiempo comprendí que ella alegraba el día de quienes la rodean con sus voces, pantomimas y sonrisas. Volví a creer en su sonrisa frente a los libros y la lluvia, en la esperanza de sus relatos y creencias. "We're hiding here inside a dream / And all our doubts are now destroyed". Una estela nos une con Adela a la eternidad, aunque sea en la distancia infinita, porque en el camino al gran sueño todos estamos cerca. Ese es el viaje en el que nos conocimos, nos miraremos mil veces en mil hermosas caras distintas: de fondo siempre estarán las estrellas que necesitamos en nuestras entrañas, la tranquilidad para vivir en un mundo de fuego, el hogar que sea testimonio de la inocencia invicta.

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